El misterio ha acompañado al ser humano desde mucho antes de que existieran los medios de comunicación. Apariciones, fenómenos extraños, criaturas desconocidas, objetos voladores no identificados, civilizaciones desaparecidas o supuestos poderes paranormales han generado preguntas durante siglos. Sin embargo, hubo que esperar a la expansión de la prensa, la radio y, posteriormente, la televisión para que estos fenómenos comenzaran a convertirse también en materia de investigación, divulgación y debate público. Así nació, de forma progresiva, lo que hoy conocemos como periodismo de misterio. Pero ¿qué significa exactamente este concepto? ¿Cuándo comenzó a utilizarse? ¿Quiénes fueron sus principales representantes y qué diferencia existe entre un periodista especializado y un grupo de investigación paranormal? Repasamos la historia de una forma de periodismo que ha evolucionado junto a los propios medios de comunicación.
¿Qué es el periodismo de misterio?
El periodismo de misterio es una especialización periodística centrada en investigar, documentar y divulgar acontecimientos, testimonios y fenómenos que presentan algún elemento desconocido, inexplicado o controvertido. Dentro de esta categoría pueden encontrarse temas muy diferentes: apariciones y casas encantadas, ufología, parapsicología, leyendas, arqueología misteriosa, enigmas históricos, desapariciones, folklore, criptozoología o determinadas experiencias relacionadas con lo paranormal.
El objetivo no tiene por qué consistir en demostrar que un fenómeno es real. Precisamente una de las características del periodismo del misterio puede ser presentar los datos disponibles, consultar a testigos y especialistas, contrastar versiones y permitir que el lector o espectador conozca las diferentes hipótesis. Por eso, el periodismo alternativo y de misterio ha encontrado históricamente un espacio propio entre la información generalista, la divulgación y el entretenimiento.
En la actualidad, además, este tipo de contenidos ya no depende exclusivamente de revistas especializadas, periódicos o programas de televisión. Internet, las redes sociales, YouTube y los podcasts han permitido que nuevos periodistas del misterio investiguen y publiquen sus propios contenidos.
Historia del periodismo del misterio
No existe una fecha única que permita señalar el nacimiento del periodismo del misterio. Sus antecedentes pueden encontrarse en la prensa del siglo XIX, cuando fenómenos como el espiritismo comenzaron a despertar un enorme interés social. En Estados Unidos, por ejemplo, el movimiento espiritista tuvo una importante expansión durante la segunda mitad del siglo XIX. La prensa de la época recogió numerosas actividades relacionadas con conferencias, médiums y sesiones espiritistas. Un estudio académico sobre el auge del espiritismo estadounidense entre 1854 y 1873 señala que los periódicos de entonces documentaron la presencia de estas actividades en cientos de localidades.
A medida que avanzó el siglo XX, los medios comenzaron también a hacerse eco de otros fenómenos considerados extraordinarios. La aparición de historias sobre objetos extraños en el cielo, supuestos monstruos, desapariciones inexplicables o fenómenos psíquicos fue creando un territorio informativo situado entre la noticia, la curiosidad y la investigación. Uno de los nombres fundamentales en esta evolución internacional fue Charles Fort. El escritor estadounidense dedicó décadas a recopilar informaciones sobre acontecimientos que consideraba anomalías ignoradas o insuficientemente explicadas. En 1919 publicó The Book of the Damned, una obra en la que reunió casos relacionados con fenómenos atmosféricos extraños, objetos que supuestamente habían caído del cielo, desapariciones y otros acontecimientos anómalos. La obra está considerada históricamente como uno de los primeros trabajos dedicados específicamente al estudio de las anomalías.
Fort no fue un periodista de misterio en el sentido profesional contemporáneo, pero su manera de recopilar informaciones procedentes de periódicos y publicaciones científicas contribuyó a establecer una tradición que posteriormente sería conocida como forteana. Décadas después aparecerían publicaciones especializadas que consolidarían este tipo de contenidos. Un ejemplo especialmente importante es Fortean Times, revista británica fundada en 1973 inicialmente bajo el nombre The News. La publicación nació con la intención de continuar la recopilación de fenómenos extraños asociada a Charles Fort y adoptó el nombre Fortean Times en 1976. La televisión también transformó completamente la relación entre misterio y periodismo. Los documentales, reportajes y programas especializados permitieron llevar estos asuntos a millones de personas y dieron protagonismo a periodistas y divulgadores que se convertirían en auténticas referencias.
Fernando Jiménez del Oso y el periodismo de misterio en España

Si existe un nombre imprescindible para comprender la historia del periodismo de misterio en España (y en el mundo), ese es Fernando Jiménez del Oso. Psiquiatra y periodista, Jiménez del Oso se convirtió durante las décadas de 1970 y 1980 en el máximo representante histórico de estos temas en España. Su influencia fue especialmente importante porque consiguió llevar cuestiones como los ovnis, la parapsicología, las apariciones, las civilizaciones antiguas y otros enigmas a la televisión pública.
El punto de inflexión llegó en enero de 1976 con Más Allá, programa creado, dirigido y presentado por Jiménez del Oso en Televisión Española. El espacio abordaba cuestiones relacionadas con las ciencias ocultas y con diferentes aspectos del misterio y lo desconocido. Una investigación publicada en Estudios sobre el Mensaje Periodístico de la Universidad Complutense identifica precisamente Más Allá como uno de los programas que iniciaron el llamado periodismo de misterio en la televisión española. El programa permaneció en antena hasta 1981 y llegó a superar los 200 episodios. Entre sus contenidos estuvieron los avistamientos ovni, las psicofonías, las caras de Bélmez, las apariciones, la vida después de la muerte o las civilizaciones antiguas.
La importancia de Jiménez del Oso no terminó con Más Allá. Posteriormente presentó La puerta del misterio y participó en diferentes proyectos televisivos y documentales. También estuvo relacionado con publicaciones especializadas como la revista Más Allá de la Ciencia y Enigmas, ampliando su influencia más allá de la televisión. Su legado resulta especialmente relevante porque contribuyó a convertir el misterio en un contenido capaz de ocupar un espacio estable dentro de los medios de comunicación españoles. Su estilo sobrio y su manera de presentar testimonios, investigadores y diferentes hipótesis marcaron a generaciones posteriores de comunicadores.
El periodismo de misterio en la era digital
Internet ha provocado una nueva transformación. Actualmente, un periodista especializado ya no necesita trabajar necesariamente para una gran cadena de televisión o una revista para investigar y publicar sus contenidos. Webs especializadas, canales de YouTube, redes sociales y podcasts han abierto nuevas posibilidades para el periodismo de misterio. También han permitido recuperar archivos históricos, entrevistar a investigadores de diferentes países y ofrecer formatos mucho más cercanos al público. En este nuevo escenario destacan muchos nombres, incluido el portal de noticias de Periodismo Del Más Allá dirigido por el periodista de misterio Víctor Olcina. Este proyecto está dedicado a la actualidad, la historia y los enigmas relacionados con estos temas. Además, actualmente cuenta con un podcast en el que se abordan dichas cuestiones vinculadas al misterio y se entrevista a expertos en diferentes materias, aparte de tratar otros asuntos relacionados con lo desconocido. La evolución tecnológica, por tanto, no ha hecho desaparecer este tipo de periodismo, sino que ha multiplicado los canales a través de los cuales puede desarrollarse.
Diferencia entre periodistas del misterio y un grupo de investigación paranormal (GIP)
Aunque pueden trabajar sobre asuntos similares, un periodista de misterio y un grupo de investigación paranormal no desempeñan necesariamente la misma función. El periodista parte de una actividad fundamentalmente informativa: busca testimonios, consulta documentación, entrevista a protagonistas y especialistas, contrasta versiones y construye un relato periodístico. Su trabajo puede incluir fenómenos paranormales, pero no necesita asumir de antemano que estos sean reales. Un GIP, por otro lado, busca demostrar la existencia de actividad paranormal y suele centrarse directamente en la investigación de determinados casos o lugares. Dependiendo del grupo, puede realizar visitas de campo, registrar sonidos, imágenes, mediciones ambientales o testimonios y analizar posteriormente el material obtenido.
Las dos actividades, sin embargo, pueden complementarse perfectamente. Un periodista puede formar parte de un grupo de investigación paranormal y participar en trabajos de campo, del mismo modo que un investigador puede aportar información y conocimientos a un reportaje periodístico. La diferencia está principalmente en la función que desempeña cada actividad. Mientras el periodista busca fundamentalmente informar y contextualizar, el grupo de investigación centra su trabajo en examinar un caso o fenómeno concreto.
Un género que continúa evolucionando
Desde las noticias sobre espiritismo publicadas en la prensa del siglo XIX hasta los podcasts actuales, el interés por lo desconocido ha encontrado diferentes formas de expresión. El periodismo del misterio ha pasado por periódicos, revistas, radio, televisión y, finalmente, Internet. En España, la figura de Fernando Jiménez del Oso representa uno de los grandes puntos de referencia de esa evolución, especialmente por haber llevado estos asuntos a la televisión pública en una época en la que muchos de ellos todavía permanecían fuera del debate mediático. Hoy, los periodistas del misterio disponen de herramientas que permiten investigar, entrevistar y divulgar sin depender necesariamente de los medios tradicionales. Pero la esencia continúa siendo la misma: acercarse a aquello que despierta preguntas, buscar información y ofrecer al público los elementos necesarios para comprender un fenómeno que, por definición, todavía conserva una parte de incógnita.



