La Masía de las Abejas, urbex en Valencia en busca del misterio

El misterio siempre ha sido una forma de entender la vida para mí, y esto es algo que tienes sus pros y sus contras, porque como periodista e investigador que lleva años dedicándose a su búsqueda son más las decepciones que las alegrías, y pocas veces se siente esa adrenalina (e ilusión) de encontrarse frente al Más Allá; y al final la esperanza se pierde… Y ahora que la menciono, es justamente la esperanza lo que me faltaba y el motivo por el que hacía años que no llevaba a cabo una investigación en Valencia, ni en ningún otro lado, como esta. Pero al final, la mala hierba nunca muere y mi curiosidad sigue latiendo a ritmo ardoroso en mí. ¿Qué le voy a hacer? Tal vez solamente descansaba para agarrar impulso.

En cualquier caso, quiero aclarar que hay un motivo decisivo por el que he retomado mis investigaciones, como siempre en colaboración con mi hermano HollyJordi. El año pasado la vida nos dio el golpe más duro que se puede recibir, el de perder a una madre. Sigo esperando sus señales, pero también deseo no recibirlas, porque eso significaría que tal vez no esté descansando en paz. La vuelta a las andadas es, en cierta forma, una manera de acercarme a ella en la búsqueda de pruebas de un Más Allá. Tiene el mismo fin que ha tenido siempre, pero se ha intensificado, y ahora espero encontrar paz y regocijo en la idea de que haya vida después de la vida y que las personas que ya no están aquí, es porque continúan allí. Y tal vez —solo tal vez— es posible que en determinados momentos podamos recibir sus señales. La investigación en esta casa abandonada en Valencia nos ha servido para acercarnos un poco más a ello, aunque por el momento sigo sin poder afirmar de manera rotunda que existen evidencias reales de lo paranormal.

Sea como sea, dejo a tu criterio valorar los guiños que tal vez hemos obtenido en esta investigación, y que puedes conocer a través de este relato, las fotos y el vídeo que encontrarás en este artículo en el que HollyJordi y yo retomamos las investigaciones del misterio y hacemos urbex en Valencia.

El exterior de la casa abandonada en Valencia

Lo primero que quiero dejar claro con respecto a la investigación realizada en la provincia de Valencia, en concreto en uno de los municipios que rodean la ciudad, es el por qué del nombre con el que he bautizado este enclave: La Masía de las Abejas. Y la razón de ello se debe a que en uno de sus patios interiores nos topamos con un apiario —desconozco si lo siguen cuidando o no, aunque tengo claro que la masía está totalmente abandonada—. En cualquier caso, tratamos de molestar lo mínimo posible a los inquilinos de esta colmena gigante para que siguieran produciendo su miel, jalea real, cera, polen y propóleo tranquilamente. Como siempre HollyJordi y yo rodeamos la casa tratando de detectar cualquier señal que nos alerte de la presencia de algo físico y presente en el lugar. Lo cierto es que le dedicamos unos cuántos minutos, por no decir casi una hora. Sea como sea, siempre es mejor prevenir e irse con cuidado, en estos casos.

A lo largo del recorrido alrededor de la finca comprobamos como su impresionante fachada iluminada por la luz de la luna cada vez se hacía más grande. Es curioso, porque más que espantarnos, nos alentaba a entrar. Revisamos cada detalle de esta finca que, por cierto, tras las investigaciones realizadas he averiguado que data del año 1930 y que su superficie construida casi llega a los 2.000 m2. Ahora bien, si hablamos del total de la parcela, entonces las dimensiones aumentan hasta los 19.186 m2, ¡nada más y nada menos! —quizá, ahora entiendas mejor por qué casi tardamos una hora en rodearla y examinarla por completo—. Y he de decir que si hay algo que destaco del lugar eso es el acueducto en versión reducida ubicado en lo que deduzco que sería una cuadra destinada al cultivo o tal vez un establo, perfectamente conservado. Otro de los espacios más llamativos (e insólitos) es su sótano, al cual es posible acceder desde el exterior del inmueble, bajando unas pequeñas escalerillas —aunque en esta ocasión pasamos de hacerlo ya que unos días antes había llovido y el lugar estaba inundado—.

En el exterior, mientras rodeábamos la finca, nos encontramos así mismo con la piscina y, por supuesto, con el que seguro que hace casi un siglo era un paisaje impresionante —tal vez algo desolador, por su ubicación en mitad de la nada— y que ahora está asolado por la maleza. 

En busca del misterio en Valencia: así es el interior de La Masía de las Abejas

La Masía de las Abejas es un lugar vasto, ideal para los que amamos hacer urbex en Valencia y en cualquier otro lugar. Esta parcela sin división horizontal, tal como muestran los planos, se compone de la zona residencial destinada en su momento a vivienda, tanto en la parte baja, como en la primera planta (tiene un total de dos alturas). Además de dos porches en la planta baja, un almacén y dos espacios destinados al uso deportivo o laboral en la misma altura. Hay varios accesos a la vivienda y dependiendo de cual elijas accedes a un ala o a otra. Comenzamos por el de la fachada oeste, porque en ese momento nos encontrábamos más cerca. Nada más entrar llegamos a un espacio bastante amplio que nos conectaba con un hall con una puerta enfrente, otra a la izquierda y unas escaleras (también a la izquierda, pero más adelante). Revisamos el ala por completo, tanto la parte superior (donde más adelante realizamos la sesión de Spirit Box e intento de comunicación con el Más Allá), como la inferior —en donde, por cierto, encontramos una montaña de ropa repartida por toda la sala—.

Realmente fue fácil de recorrer, no hubo nada que nos llamara demasiado la atención, así que deshicimos lo andado y regresamos hasta el ala de la fachada frontal, justo debajo de la terraza ubicada en la primera planta. En esta zona —imagino que, si en algún momento hubo alguna distinción entre señorets y trabajadores, esta sería la de los primeros— nos encontramos con varias estancias que despertaron nuestro interés. Lo primero que nos llamó la atención fue Don Rodrigo, un peluche con forma de conejo muy malherido al que bautizamos con este nombre y que nos esperaba amenazante sobre la escalera de esta ala de la vivienda. Antes de subir, recorrimos la planta baja y llegamos a un pasillo que nos conectaba con una cocina sin techo —podíamos ver la habitación de arriba y algunos armarios, pero ya nadie va a poder volver a subir porque no tiene suelo—. En este mismo espacio nos encontramos con un conducto de ropa que conectaba a la parte del sótano, completamente inundado —imagino que a este se accedería desde el exterior, como he mencionado anteriormente, ya que no vimos ningún otro acceso—.

Tras hacer un poco más de urbex en Valencia en la planta baja de esta casa e investigar el resto de estancias, subimos a la primera planta. Desde esta altura llegamos a varias habitaciones, una de ellas con acceso a la terraza principal y con vistas al campo invadido por la maleza. Así mismo, comprobamos que nos conectaba con otros dos rincones, una bajada nueva a otra zona de la planta baja y unas escaleras hasta un desván —muy tétrico, por cierto, aunque lo que más nos intimidó fue que allí habían decidido alojarse varias abejas y enseguida comenzaron a alborotarse con la luz de las linternas—. En cualquier caso, fue la nueva bajada la que más nos llamó la atención. Y es que en este rincón nos esperaba un viejo y antiguo escritorio con una silla pegada a la pared, como si el espíritu de un novelista imposible de ver, y acompañado de la luz de un candil de aceite, siguiera escribiendo a pulso y pluma su novela más importante. O tal vez, solo nos contemplaba mientras recorríamos la sala y perturbábamos su calma.

¿Fantasmas en Valencia? Las señales del misterio en La Masía de las Abejas

Una de las características más distintivas de esta finca, como indicaba al principio, es el apiario, pero sobre todo el constante murmullo de las abejas que, a través de un lenguaje secreto y oculto para las personas, parecía que conspiraran entre sí —y de vez en cuando nos daban señales de su presencia con algún que otro zumbido en la oreja—. Hasta ahora me he limitado a hablar de las características de la vivienda y de cómo fue la exploración, ahora bien, he comentado en la introducción que hubo señales extrañas —o al menos, pudimos interpretarlas como tales, aunque para mí siguen sin ser una prueba definitiva de la existencia del Más Allá—. En cualquier caso, si hablamos de fantasmas, Valencia y evidencias tal vez estas podrían sumarse a una lista reducida de manifestaciones del Otro Lado.

Voy a ser claro y conciso sobre lo que desde mi punto de vista pudieron haber sido algunos intentos de comunicación paranormal en este enclave que, por cierto, puedo añadir a la categoría de lugares con misterio en Valencia sin ningún temor, y lo voy a hacer en orden de aparición de los hechos, como puedes ver en el reportaje audiovisual realizado por HollyJordi al final de este artículo.

Mamma ti amo

Casualidad o no, ya sabéis lo que significa esta investigación para mí, y que esta frase Mamma ti amo, grafitada junto al nombre de la masía, aparezca nada más llegar me hace dudar de las meras coincidencias. Sobre todo, teniendo en cuenta la situación personal de mi hermano y mía, que nos dio mucho que pensar en ese momento. Yo lo interpreto como un mensaje claro de alguien que extraña a su madre, tal vez por una pérdida o tal vez no, pero he investigado muchos lugares y he visto infinidad de graffitis en ellos, y nunca uno de ellos me había transmitido tanto. Quizá solo sea una coincidencia, pero esta vez prefiero quedarme con la creencia de que fuera un intento de mensaje.

Fantasmas en Valencia detrás de las paredes

Tras este primer shock, y después de haber averiguado que la masía también es una colmena gigante para cientos (y puede que miles) de abejas, nos sorprendió otra señal, la de un sonido extraño detrás de las paredes (lo puedes escuchar y ver en el vídeo). Mientras discurría la investigación en Valencia, y en concreto a la altura del pequeño acueducto, algo a nuestro lateral derecho nos paralizó. El sonido, ahora que he tenido tiempo de asimilarlo, fue como si estuvieran arrastrando algo. Mi impresión fue la de retirar un ladrillo para dejar hueco a una mirilla improvisada hacia exterior. ¿Tú qué opinas?

La Spirit Box y el olor a tabaco durante el urbex en Valencia 

Y por último, pero no menos importante, está lo que vivimos al realizar una sesión de Spirit Box. Este dispositivo que utilizamos para establecer comunicaciones primarias con el Más Allá en forma de preguntas y respuestas se basa en el barrido de las frecuencias de radio a diferentes velocidades (elegidas por la persona que lo utiliza). Este dispositivo sin antena emite ruido blanco, un tipo de ondas que se dice, son las mismas que se crearon tras la explosión del Big Bang. Las respuestas no fueron para nada precisas y si hablamos de fantasmas en Valencia en este caso, la respuesta es negativa. Ahora bien, dicen que las manifestaciones paranormales también se dan en forma de olores, y esto es lo que percibimos. Después de una hora lanzando preguntas al aire y animando a establecer al Más Allá a que se comunicara con nosotros, un olor comenzó a recorrer la sala que elegimos como cuartel de operaciones para la sesión.

Era el olor de un cigarrillo recién encendido, consumiéndose de forma voraz e inundando cada espacio del habitáculo. Esto nos hizo dudar de si alguien merodeaba la zona y oportunamente fumaba su cigarro mientras transcurría la sesión. Tal vez fue cosa de la corriente de aire, que quizá pudo haber llevado el humo hasta nosotros… Por eso nos levantamos y echamos un vistazo, para averiguar si había alguien. La respuesta es no, en la finca no había nadie más. Y no solo eso, al salir de esa burbuja en la que estábamos realizando las preguntas también notamos como la temperatura había descendido considerablemente. ¡Nos moríamos de frío!

2 comentarios sobre «La Masía de las Abejas, urbex en Valencia en busca del misterio»

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