Muy pronto comienza la etapa más oscura del año, tal y como describían los celtas para referirse al Samhain. Es un momento de recolección de todo aquello que hemos cosechado durante el año, de aprender y de renovarnos de cara a la nueva etapa. Pero también, de visitar a nuestros difuntos que ya descansan en paz, sobre todo, porque en estos días el velo entre el mundo de los vivos y los muertos se hace más fino. Falta poco para Halloween, pero también para el Día de Todos los Santos, Dia de los Difuntos o el Día de Muertos (según la tradición mexicana). Es por esta razón, por la que el siguiente artículo se centra en una visita realizada a un camposanto. Aunque no es uno cualquiera; de hecho, este enclave, ubicado en la ciudad de Valencia, es un secreto que muy pocos conocen, ya que está destinado a la población británica. Ahora bien, puede ser visitado por todo aquel que desee durante un día concreto del año. ¿Quieres saber más?
¿Qué es y dónde se encuentra el Cementerio Británico Internacional de Valencia?
Este camposanto es propiedad de la Corona Británica y forma parte de la Fundación Cementerios Británicos en España, quienes desde 2017 se encargan de mantener este y otros cementerios, como los de los municipios de Águilas, Bilbao y Madrid. El mismo destaca por su reducido tamaño, pero también por ser uno de los más antiguos en el país (dentro los que forman parte de la Corona Británica), con más de 150 años de historia. Aunque su título indique que se trata de un cementerio protestante británico, lo cierto es que en él podemos encontrar restos de ciudadanos de hasta 21 países diferentes, como Alemania y Noruega. El cementerio se sitúa justo al lado del Cementerio General de Valencia, pero separado por la carretera de la C. Santo Domingo de Guzmán.

Tal y como demuestran algunos escritos de los registros municipales, desde mediados del siglo XIX se sabe que existía un cementerio británico en Valencia, aunque no fue hasta 1870 cuando la actual ubicación pasó a convertirse en el cementerio actual. Esto fue posible, en gran parte, gracias a la intervención del cónsul británico Enrique Dart y Anglin, que además cuenta con una inscripción dedicada a su persona con las siguientes palabras: “Erguido por los residentes británicos y otros amigos en Valencia como una muestra de estima por su valor esterlina y muchos servicios invaluables como vice-cónsul británico y amigo personal durante su residencia de treinta años”.
Investigación del camposanto: la entrada

Este cementerio estuvo muchos años en estado de abandono, aunque desde la creación de la Fundación Cementerios Británicos en España tiene una mayor conservación, además se sustenta por las donaciones desinteresadas de los patronatos que ayudan a su mantenimiento. Nada más llegar al acceso nos encontramos con el escudo de armas de Reino Unido tallado en lo alto del pórtico, con un león coronado y un unicornio encadenado que sostienen los símbolos de Inglaterra, Escocia e Irlanda del Norte. Ahora bien, este aparece sin la corona como muestra de respeto a la soberanía española. El diseño de la fachada ornamental fue obra del arquitecto valenciano Antonio Martorell Trilles, con fecha de 2 de abril de 1879.


Al acceder a su interior y atravesar el arco de la entrada recorremos un breve pasadizo en el que encontramos varios carteles en homenaje y memoria a las personas que han contribuido con su labor desinteresada al mantenimiento del cementerio, como fue Victoria Rocafort, Trevor Nicholas, Pamela Smith Berry y Justo Sáez. Desde aquí, si volteamos nuestra cabeza hacia la entrada, podemos observar también las preciosas vidrieras recuperadas en 1907 por Vicent Sancho i Fuster, en un proyecto realizado por el Centro Especial de Empleo Fet de Vidre financiado mayoritariamente por el Centro de Artesanía de la Comunidad Valenciana, con la colaboración de otros donantes.

Un recorrido por el interior del Cementerio Británico Internacional de Valencia
El cementerio cuenta a día de hoy con cerca de 350 tumbas o sepulturas, aparte de los nichos más recientes que podemos ver en uno de los extremos del camposanto. Este enclave fue utilizado para enterrar los cuerpos de marineros y comerciantes atraídos por el bullicioso puerto de la ciudad; aunque también podemos encontrar los restos de ingenieros que ayudaron en la creación de las líneas ferroviarias locales, miembros de las bigadas internacionales de la Guerra Civil española, judíos turcos que huyeron del Holocausto y otros muchos expatriados y viajeros que, por no ser católicos, se les negó el descanso eterno en los cementerios consagrados de las iglesias valencianas. Esta es la razón por la cual en las lápidas podemos encontrar nombres y apellidos tan diversos en cuanto a procedencia se refiere.














Hoy en día, el número de entierros en este cementerio ha disminuido considerablemente —y no por la falta de población británica, sino porque cada vez hay más cementerios españoles no confesionales—. Ahora bien, este camposanto sigue teniendo un gran valor histórico y patrimonial, sobre todo si tenemos en cuenta la función que cumplió tras la asignación de este lugar, evitando que muchos ciudadanos británicos que fallecían en el país fueran arrojados al mar en marea baja ante la insuficiencia de espacio para las inhumaciones.
¿Cuándo se puede visitar el cementerio?

El cementerio se abre al público únicamente durante un día concreto del año: 1 de noviembre (Día de Todos los Santos). El motivo de ello se debe a unos actos de vandalismo ocurridos en el pasado, aunque es posible encontrarlo abierto en otros momentos específicos, en concreto durante los enterramientos o cuando se llevan a cabo las labores de mantenimiento.



