Cómo hacer un pacto con el diablo

Desde siempre se ha hablado de los temidos pactos con el diablo y parece ser que hay mucho de realidad en ello… Hace poco leía en internet, concretamente a través de las redes sociales, una información que me llamaba mucho la atención. Esta hablaba de la posibilidad de pactar con los demonios y la forma de hacerlo. Si bien, no es una información contrastada, sí puedo afirmar que hay muchos escritos sobre ello, algunos desde hace cientos y cientos de años, incluso se han compuesto canciones sobre ello –como veremos en este artículo–. Y es que los pactos con el diablo no son nuevos, mucho se ha hablado de ello y de quienes han sido seducidos por los seres de la oscuridad para conseguir fama, éxito, poder e, incluso, la mismísima inmortalidad. A continuación, vamos a profundizar en qué cómo se realizan y su significación a lo largo de la historia.

Los cruces de caminos, un lugar de encuentro donde vender tu alma al diablo

Los cruces de caminos siempre han sido un punto marcado por el misterio, un lugar en el cual se conectan los umbrales de la vida y los de la muerte, los del Más Allá y los del Más Acá. Las encrucijadas o cruces de camino son zonas de tránsito por las cuales es necesario pasar para llegar al destino. Muchas culturas señalan a estos puntos como zonas mágicas en las cuales se difumina la línea entre un mundo y otro. Tal como defienden es en los cruces de los caminos donde puede realizarse un pacto con el diablo (algo que la iglesia católica ya conocía desde la Edad Media y razón por la cual se construían altares y capillas en cada encrucijada, para prevenir la presencia del maligno). Los cruces de caminos permitirían, de esta forma, contactar con el mismísimo Satán o Belcebú, y con otros demonios de menor rango dentro del mundo espiritual o de la demonología.

Ahora bien, aunque el acuerdo pueda parecer muy atractivo, siempre hay un precio muy caro que se debe pagar. Y este es el alma. Pero no solo eso, los demonios pueden tener otras muchas formas de hacerse con ella o de envenenarla lentamente hasta consumirla, por eso, las peticiones pueden variar –siendo el precio mucho más alto que la propia alma–. Si hay algo en lo que coinciden muchos de los usuarios es en que se debe ofrecer algo muy atractivo para los demonios –al menos, este sería un punto en común compartido por muchos de los que conocen del tema–.

Robert Johnson, el músico que vendió su alma al diablo

El siglo XX fue uno de los más controversiales en lo referente al espiritismo y a los supuestos pactos con el diablo, sobre todo por el colectivo de los músicos del blues, quienes en los años 30 de aquella época optaron por negociar con el maligno para conseguir fama, éxito y dinero. Clara Smith fue la primera en invocar al diablo en sus canciones, pero sin duda el más popular fue Robert Johnson quien dedicó al menos seis canciones al diablo. Se dice que Johnson vendió su alma a los demonios para conseguir éxito en el mundo del blues, funk y rock y consolidarse como el mejor bluesman. Para ello, el músico, que hasta el momento había sido un artista mediocre, tuvo un encuentro diabólico en el cruce de la autopista 61 con la 49, en Clarksdale (Mississippi). Tras ello, regresó a los clubes, teatros y escenarios siendo uno de los grandes. Una de sus canciones más populares en las que habla del demonio es la de Crossroad blues, o el blues de la encrucijada. Una de las estrofas de la canción dice lo siguiente: “Fui a la encrucijada y caí de rodillas, pedí al Señor ten piedad, salva, por favor, al pobre Bob”.

La historia de Rob Johnson se convirtió en leyenda. Esta dice que el hombre de negro acude a por quien lo invoca durante la medianoche, toma su guitarra y la afina. En ese momento, se sella el pacto con el diablo. Lo más extraño de la historia de la vida de este músico es que sus primeras canciones salieron en el año 36, mientras que falleció en el año 38, justamente en un cruce de caminos. Además, falleció con tan solo 27 años, como otros artistas a los cuales también se les ha vinculado con el diablo por haber realizado un supuesto pacto con él, como Jimi Hendrix, Kurt Cobain y Amy Winehouse. Todos ellos forman parte del club de los 27 por haber fallecido a esa edad.

Historia de las encrucijadas

La historia de las encrucijadas o los cruces de caminos y la supuesta presencia diabólica que se esconde en ellas no es nueva. La podemos encontrar a lo largo de la historia y en diferentes culturas. En la religión cristiana los cruces de caminos eran considerados un lugar diabólico, por esa razón se llevaban en ello algunos ajusticiamientos, para que el alma de los condenados no pudiera llegar al cielo. También se enterraba en ellos el cuerpo de los suicidas y los que no podían ser enterrados en camposantos. Más adelante, con el Concilio de Trento, se optó por construir cruceros (monumentos con la cruz cristiana) en estas encrucijadas, así como en la entrada de los pueblos.

En la antigua Grecia, los cruceros eran considerados también como un lugar de mal augurio. De hecho, según la mitología clásica Hermes y Hécate tenían la función de cuidar de ellos. En la antigua Roma pasaba algo similar. En este caso se construían altares protectores, algunos de los cuales todavía se conservan a día de hoy. La religión del candomblé, así como la del vudú le otorgan una consideración mágica a las encrucijadas. Estas religiones, practicadas por Haití, Cuba, las Antillas y algunas regiones de Brasil consideraban estos enclaves como unos portales para orishas y seres de otras dimensiones, como bestias y licántropos conocidos como besta-fera. Además de ser el lugar donde se aparecía el hombre de negro o Papa Legba (Satanás en la religión cristiana).

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